domingo, 26 de octubre de 2014

Pico della Mirandola
El desarrollo de la metafísica se articula en el renacimiento entre el miedo de la iglesia a lo desconocido, a cualquier explicación que estuviera por fuera del poder de Dios (su Dios) y al creciente deseo de poner en medio al hombre, el será responsable de todo y sobre él se sustentara todo.
Pico della Mirandola se introduce en los diferentes saberes y religiones orientales y occidentales con el fin de encontrar la “verdad” tan anhelada por los griegos y sobre los cuales se vuelve la mirada.
Si bien el renacimiento pone al hombre en el centro de todo, lo divino sigue presente en todos los aspectos de la vida y es desde allí que pico da respuesta a todos sus interrogantes, desde lo divino y lo mágico.
Para él no hay una sola escuela, ni un solo conocimiento, para encontrar la verdad era necesario estar abierto a todos los saberes que el hombre en la historia había adquirido indiferente de su cultura o de los errores ya que estos al igual que el conocimiento permitían al hombre hallar la verdad y su liberación.

Toda la naturaleza tenía un destino fijo excepto el hombre, el cual construye su destino en la libertad de hacerse de “ser” y este hacerse le podría permitir al hombre la perfección (llegar a ser un ente perfecto como dios) al igual que su destrucción. 
Metafísica:
La filosofía primera es para Aristóteles la ciencia por excelencia, esta filosofía primera que después es nombrada por andronico de rodas como metafísica tiene como objeto de estudio el ser y su telos (el fin, la meta del ser, lo que debe llegar a ser). El deber ser es llegar a la perfección, representada en la imagen de dios ya que él es el ente perfecto, es inmutable y tiene existencia real.
La sustancia es lo que da vida al ente, y la conforman la materia y la forma (Teoría hilemórfica), la materia es el material del cual está hecha una cosa, la forma es la esencia, lo que hace a una cosa ser lo que es y lo que la diferencia de otras cosas; esta materia debe ser entendida como materia próxima, ya que es lo primero que observamos y que puede estar sujeta a un cambio, y es cuando la forma se transforma, pasa de una apariencia inicial a otra diferente.
Para Aristóteles la forma está por encima de la materia, siendo esta más importante, ya que el telos de la materia es la forma y esta es correspondiente a la esencia y la naturaleza (las características internas que le dicen al ser como llegar a ser) de los entes.
El no ser relativo, significa el ser en potencia, lo que no es pero que en potencia es, lo que podemos llegar a ser que aún no somos, cuando ya somos, somos en acto, de potencia a acto, esto es la teleología (telos: meta, objetivo o fin de la naturaleza), la finalidad del ser es la potencia convertida en acto que se relaciona con la forma.

Y si el ser por excelencia es dios (se debe tener en cuenta que el dios de Aristóteles es un dios de ideas) nuestro telos es llegar a ser como el, somos dios en potencia que debemos llegar a dios en acto, y las herramientas para lograr esto son la praxis (el saber hacer) y la teoría (encontrar la verdadera esencia de las cosas). 

miércoles, 1 de octubre de 2014

¿Qué valor se le ha dado a la indumentaria a lo largo de la historia, como parte de la construcción social de cada género?

domingo, 28 de septiembre de 2014

Giorgio Colli "El nacimiento de la filosofía" Capitulo 2 (Aporte)

Lo dionisíaco en nuestras vidas es tan necesario como el agua. Si perdemos la voluntad de vivir lo perdemos todo. En Dionisos encontramos lo estético del mundo, esa “belleza” que alegra el día a día de los mortales, para ello debemos perder la razón, la lógica de todo comportamiento religioso o costumbre moral que indica cómo debe ser nuestro comportamiento; es necesario desprendernos de la perfección.
Desde niños se crea en nosotros una estructura apolínea que nos limita al crecer y empezar a vivir, nos causa un miedo terrible al error, al fracaso, al rechazo. Siempre buscamos la homogeneidad y ser aceptados por un grupo aunque sea pequeño y es en este afán por la aceptación que callamos nuestro cuerpo y deseos; terminamos sin saber qué es lo que nos motiva, silenciamos al niño interno y cuando sale nos reprochamos; tenemos prohibido ser infantiles, ser imperfectos y sobre todo, tenemos prohibido el no gustarle a la sociedad. 

Giorgio Colli "El nacimiento de la filosofía" Capitulo 1 (Aporte)

La cultura griega se cimienta en el deseo por el conocimiento; un conocimiento del futuro al cual pertenece la sabiduría, y desde allí, se crea la filosofía para mantener el diálogo de los sabios, quienes han dado luz en medio de la oscuridad.
El conocimiento no llega a los hombres de forma tangible, llega en palabra, palabra oculta y difusa que Apolo da a los hombres; esta palabra debe ser interpretada y para ello se necesita de la intuición. Dicha palabra es dada a los hombre por medio del oráculo o la sacerdotisa y el hombre a quien fue dada la debe descifrar; la verdad solo es señalada; las palabras son dadas por medio de diálogos y discusiones en los cuales se pierde la razón, y esta última, nos permite dilucidar la palabra mantica.
Es en este punto en donde podemos comprender por qué la locura es el medio del conocimiento, esta nos permitirá descifrar las palabras de ese dios cruel (recordemos que Apolo, además de ser el dios de la sabiduría, el conocimiento y el arte, es a la vez, un dios cruel, que castiga desde lejos) que en el fondo pareciera que poco le interesara darnos el conocimiento, lo otorga a medias, lo da sin dárnoslo. Hay cuatro tipos de locura que nos permitirán descifrar aquello que Apolo nos dice y son:
La locura profética: aquella que nos permite producir el futuro, traducir la palabra en sabiduría y dársela al hombre por medio de conocimiento para construir el futuro y vivir el presente; es una obsesión por el conocimiento y la sabiduría, es un arte de adivinación.
La locura mistérica: en esta locura es necesaria una ceremonia ritual, la cual permitirá entrar en cierto transe en el cual los dioses trasmitirán la verdad, la palabra mágica. Esta visión del dios es un don de Dionisos.

Las otras dos locuras son variaciones de las primeras, la poética se relaciona con Apolo y la erótica con Dionisos. La locura poética, corresponde a la inspiración artística, a una capacidad creadora a través de la cual comparto mis imágenes con el otro, imágenes dadas por las musas. Mientras que la locura erótica, es sentir lo que otro siente en su piel, en donde el tiempo y el espacio confluyen. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

"Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.
Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.
Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán: 
“¡Es hora de embriagarse! 
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, 
¡embriáguense, embriáguense sin cesar! 
De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca." Charles Baudelaire.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Los griegos construyeron todo su arte referenciándose en los dioses olímpicos, los cuales se reflejan en todos los aspectos de sus vidas debido al mito, este mito es el que da razón y organiza su mundo, sobre él se escribe su historia, se construye su cultura y se crea el arte.

En la arquitectura y la escultura sobresale Apolo como mayor ideal de belleza y en función de lo que él representaba se construyeron grandes edificios con frisos de gran belleza y simetría que narran sus mitos y retratan a sus dioses.


Según Nietzsche “Todo ese mundo olímpico ha nacido del mismo instinto que tenía su figura sensible en Apolo, y en este sentido nos es licito considerar a Apolo como padre del mismo.”